Iñigo Irizar: “Un buen Lutier es capaz de hacer un buen instrumento con cualquier madera”

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Iñigo Irizar trabaja desde hace algo más de 2 años en KL katealegaia Oñati comprobando y empaquetando cerraduras. Con un amor exquisito hacia la música y la fabricación de instrumentos, este Lutier compagina trabajo y pasión.

 

¿De dónde surge esta inspiración por ser Lutier?

Desde siempre. Creo que va todo unido. Siempre me ha gustado hacer cosas de forma artesanal, me gusta la música, toco algunos instrumentos, y soy parte de una banda. Antes regentaba un bar en Antzuola a medias con mi hermano, pero no me daba para todo, y lo tuve que dejar. Dejé aquello y me vi sin trabajo, no tenía ni paro ni nada, pero al poco tiempo contactaron conmigo desde KL katealegaia y en cuestión de unos días me volví a ver trabajando. La verdad es que estoy muy a gusto aquí y el horario laboral que tengo me permite trabajar y dedicarle horas a mi pasión; fabricar instrumentos de forma artesanal.

Has mencionado que eres parte de una banda, cuéntame.

Si, toco en una banda de Hardrock llamada Kobrazulo, llevamos dos años y medio y hace poco grabamos un EP de cinco canciones. Hace unos meses compartimos escenario con Kaotico. Ahora tenemos el máster, que pensamos grabarlo en CD y Vinilo además de subirlo a Spotify y otras plataformas para promocionarnos.

La banda se originó en el bar que regentaba con mi hermano. Somos tres integrantes, cada uno de distinta generación. Yo tengo 45 años, el cantante tiene 36 y el guitarrista 25. Ambos eran clientes de mi bar con los que compartía un gusto similar por la música Rock. Un día se planteó la idea de formar un grupo y al final salió adelante. Hasta ahora hemos tocado en bares, en antzokis (Bermeo) en el Motoclub de Agurain… En dos años habremos hecho un total de 20 conciertos. Estamos muy satisfechos con lo que hemos conseguido.

Así que fabricas y tocas instrumentos. Háblame del arte del Lutier. ¿Dónde se aprende este oficio?

En mi caso estudiando cuatro años como Lutier en Sarriko, donde aprendí a hacer violines. Para entendernos, si aprendes a hacer violines, aprendes a hacer cualquier instrumento, por que el violín es el más complejo de todos, un violín tiene arco, tiene bóveda, tiene inclinación en el mástil…Así que estuve 4 años en Sarriko y fabriqué un violín y una viola. Y luego ya en casa empecé a hacer guitarras.

Para hacer un instrumento, tú compras las maderas, y ellos te enseñan a fabricarlo. Lo que tienes que tener en cuenta aquí es que hay diferentes tipos de maderas, y que no todas tienen la misma sonoridad. Por ejemplo, para la tapa se usa madera de pino, pero todo no es pino. Hay piceas, hay pinus, hay cupressus (cipreses), hay alerces, hay varios tipos de coníferas… Normalmente, para la tapa de los instrumentos se traen piceas de los Alpes, que son las mismas que usaban Stradivarius y otros grandes lutieres. Y si no, se trae de Canadá, como el cedro rojo o la thuja plicata. Después para los fondos, que son más bonitos, tienes que usar una madera con buena sonoridad, no puede ser cualquier madera. El fondo y los arcos, que son más vistosos, pueden ser madera de nogal autóctono o incluso de cerezo si quieres que luzca bonito.

Y luego para los mástiles se usan maderas ligeras pero muy rígidas. La tapa es por el sonido, si tienes una buena madera de tapa, el instrumento va a sonar bien, aunque no esté del todo bien hecha. Siempre se ha dicho que un buen Lutier es capaz de hacer un buen instrumento con una mala madera. Con una buena madera la gente es capaz de hacer buenos instrumentos. Pero hay mucha diferencia. Yo tengo maderas de tapa que valen 12 euros y tengo maderas por las que he llegado a pagar 120 euros. Todos los instrumentos acústicos llevan más o menos las mismas maderas. Con los instrumentos eléctricos ya es distinto, te da más opción.

Veo que hay mucha tradición detrás.

Sí, en este mundillo predomina bastante la tradición, tanto es así, que para el arco del violín se utilizan cerdas de pelo de cola de caballo de Islandia y de Mongolia. Y no se seleccionan yeguas porque a diferencia del caballo, la yegua mea para atrás y mancha la cola, por lo que el pelo de la cola del caballo posee mayor calidad.

En la elaboración de una guitarra puedes variar más, puede hacer cambios, experimentar con nuevos materiales incluso, pero en los violines la gente no quiere cambiar. Son muy clásicos. Es un instrumento que está muy ligado a la música clásica, a la música barroca, y se cuida mucho que la elaboración de un instrumento así sea exactamente igual a como era hace 200 años. Realmente es un hobbie maravilloso.

¿Cuántos instrumentos fabricas al año?, ¿Los vendes después?

Piensa que un profesional puede hacer unos 10 instrumentos al año fácilmente. Yo si dedico una hora al día, puedo tardar entre 6 o 7 meses en elaborar un solo instrumento. En estos años he hecho cinco guitarras, un violín y una viola. He vendido dos y he regalado una, el resto me los he quedado para mí.

Una de ellas me la compró una persona de Oñate que tenía muchas guitarras, y el otro comprador era una persona de Bilbao que quería una guitarra más grande de lo habitual, porque tenía las manos grandes. Todos estos encargos eran por parte de conocidos y del boca a boca, porque no me dedico a realizar pedidos, ni cuento con una plataforma web ni redes sociales. En cuanto al precio, la última que vendí la vendí a 1.500 + IVA y eso, lo creas o no, es barato. Un lutier profesional te la vende a 5.000 o 6.000 euros e incluso algunas de muy buena calidad pueden llegar a los 18.000 euros de precio.

 

¿Existe comunidad entre Lutieres? ¿Tenéis alguna plataforma online donde ayudaros?

Si, en España hay mucho guitarrero, hay mucha gente que siente pasión por la música y los instrumentos. Yo mantengo relación con mis compañeros de Sarriko. Algunos de ellos incluso tienen tiendas de instrumentos en Bilbao, y otros lo hacen por hobbie, como yo.

Además de eso existen algunas webs dedicadas a la elaboración de instrumentos, como “Artepulsado”, que ofrecen mucha información, planos y las personas se ayudan unos a otros dándose consejos y facilidades sobre dónde comprar o cómo elaborar ciertos instrumentos. Me gusta ser parte de esa comunidad, me gusta dedicarme a ello y me transmite tranquilidad y disfrute. Además, mis compañeros de KL son muy agradables y algunos de ellos controlan algo de música, por lo que comparto con ellos esta pasión. Es más, un par de ellos han solido incluso venir a nuestros conciertos en más de una ocasión. No se puede pedir un escenario mejor.