Gorka Zubeldia Letamendia: “KL katealegaia, me aportó remontar mi actividad laboral y personal. Retomar aquello que en un primer momento parecía difícil”.

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Hablamos con Gorka Zubeldia, que a través del programa de empleo con apoyo de KL katealegaia dio el salto a la empresa Indar. Pese a sufrir un accidente y perder una pierna, ha demostrado su capacidad de superación tanto en lo laboral como en pruebas deportivas, sus últimos hitos la participación en la segunda prueba del Ultra Trail de Mont Blanc (CCC) con 101 kilómetros y 6.100 metros de desnivel, la prueba Goierriko Bi Handiak con 88km de recorrido entre otros, e incluso ha sido reconocido como atleta con el premio Shebe Peña que otorga la Federación Vasca de Montaña. 

Gorka Zubeldia, todo un ejemplo de superación y trabajo duro. Has demostrado que, a pesar de las dificultades, los objetivos que uno se propone son alcanzables. Echando la vista atrás y viendo hasta donde has llegado por ti mismo, ¿cómo te sientes?

El otro día en una entrevista para otro medio, me hicieron esa misma pregunta. Aun recuerdo las sensaciones que sentí la primera vez que me puse una prótesis e intenté caminar. El simple hecho de caminar era todo un logro para mí. Ahora miro para atrás y recuerdo que aquello me costó mucho, no solo por el dolor físico, con el cual aprendes a vivir, sino también al tiempo que tienes que dedicarle a cada uno de esos objetivos.

Cuando sufres un accidente así, (yo lo sufrí con 32 años), piensas que vas a estar limitado toda tu vida y que no vas a poder formar una familia, poder cuidar de tus hijos, trabajar, hacer deporte de nuevo o valerte por ti mismo. Cuando ves a una persona con una discapacidad, siempre te da la sensación de que esa persona está más limitada. Esto también lo pensaba yo antes de tener el accidente, veía alguien con algún tipo de discapacidad y sentía que tenía que ayudarle, pero en realidad no necesitaban mi ayuda, podían valerse por sí mismos. Si a esa persona, en vez de ayudarle, le dabas ánimos, esa persona se sentía mejor.

Ha sido un camino sacrificado y lleno de retos, pero me siento muy satisfecho de todo lo que he conseguido, de cómo me he reinventado a mi mismo.

A nivel personal, ¿Cuál fue el impacto del accidente? ¿Cómo afectó a tu trabajo, al deporte, a tu día a día…?

Tras el accidente estuve un mes de baja y tuve tiempo de reflexionar. No sabía hasta que punto sería capaz de desenvolverme en mi vida cotidiana ni laboral, esta situación era nueva para mí.  Mi primera elección fue dejar aquel trabajo, quería pasar página y olvidar el accidente. No me importaba empezar de cero y buscar trabajo, por aquel entonces ya existían empresas como KL katealegaia o Gureak que contrataban a personas con discapacidad.

En el deporte dejé todo de lado, lo paré completamente. Desde el 2003 hasta el 2008, no tuve la capacidad ni las fuerzas suficientes para pensar en el deporte. Centré todos mis esfuerzos en mi vida laboral, en conseguir otro trabajo y en valerme por mi mismo en mi día a día. En aquel entonces tenía una prótesis rígida, y ésta no me permitía hacer muchos movimientos.

Con el tiempo y con las mejoras en mi vida laboral y personal, fui pensando en el deporte y me di cuenta de que había muchas posibilidades. Hay personas que juegan a tenis en una silla de ruedas, que juegan a baloncesto o corren maratones con sillas adaptas, que existen otro tipo de prótesis para poder correr o hacer ejercicio… ¿por qué no probar?

Descubrí que con una mejor prótesis era capaz de andar y moverme mucho mejor, y de esta forma fui mejorando la musculación, acostumbrándome a las condiciones de mí pierna y mejorando mi rendimiento.

Aunque también hay limitaciones, es decir, yo puedo pasarme 28 horas en el monte, pero solo una vez. No puedo estar 5 días, 8 horas a la semana ejercitando el mismo movimiento por que al final el muñón se resiente. Hay personas y empresas que no entienden esto. Te dicen “pero si eres capaz de andar y correr 100km”, sí, pero no puedo mantener ese ritmo, porque el muñón se resiente y son movimientos muy exigentes y agresivos para mis músculos.

Aun así, eres capaz de hacer cosas que al principio no imaginabas que serías capaz de hacer. Tanto en tu vida profesional, como en el día a día o en el deporte u otros hobbies.

Has sido parte de KL Katealegaia, primero en el taller, luego pasando a un Inplant y luego el salto a través de Eca al empleo ordinario. ¿En qué te ayudo KL Katealegaia? ¿Qué te aporto en esos momentos? ¿en qué medida esto te ayudó a retomar otros aspectos como el deportivo o el cotidiano?

Recuerdo que empecé a trabajar en KL Tolosa. Era un trabajo que podía hacer sentado y en el que me sentía cómodo. Estuve algo menos de un año, unos 8 meses, y después me ofrecieron la posibilidad de pasar al Inplant de INDAR. Estuve en el Inplant 3 años, y después pasé a formar parte de la plantilla de INDAR, gracias a un acuerdo de contratación con KL para el transito al empleo ordinario. Tuve suerte, me esforcé, y me seleccionaron a mí.

Lo que más me valió en KL katealegaia, fue poder remontar mi actividad laboral. Que, tras sufrir el accidente, se me ofrecía una oportunidad de retomar aquello que en un primer momento parecía difícil. En ese sentido, KL tomó un papel importante. Gracias a ellos pude dar el salto a una empresa ordinaria, que es donde sigo trabajando actualmente.

Todo lo que he conseguido, ha sido a base de aprendizaje, de reinventarme a mí mismo, es lo que me ha tocado hacer, y estoy orgulloso de lo que he conseguido.

Si yo no hubiera tenido el accidente, seguramente habría estado trabajando en la misma empresa y haciendo las mismas cosas en mi vida cotidiana. Esta otra situación, me ha llevado a probar nuevos retos, adaptarme a nuevas situaciones. Y con ello me he dado cuenta de que puedo hacer muchas cosas, que, de la otra manera, nunca me lo habría planteado. De alguna manera, el accidente fue una oportunidad. También me ha ayudado a retomar un deporte o motivación que a lo mejor antes pensaba que era imposible para mí. Esto me ha hecho ser más activo, sentirme más motivado para afrontar cualquier reto o situación. Y es así como he solventado mi situación laboral, personal y también deportiva.

Recuerdo que pocos años después del accidente, gané algo más de peso y me situé en los 90 kg. Por aquel entonces no pensaba que fuera capaz de hacer deporte. Iba a la piscina, caminaba, pero no me exigía físicamente. Con el tiempo fui ganando confianza y seguridad, conseguí llegar a un puesto de trabajo en una empresa estable y esa motivación fue la que me instó a probar nuevos deportes, retos, y sentirme cómodo. Me decía a mí mismo, “Si he podido entrar a una empresa ordinaria, puedo hacer deporte, puedo formar una familia, y puedo con todo”.

¿En qué medida crees que tu experiencia personal puede ser una motivación para otras personas que están en KL Katealegaia? ¿Qué les trasladarías?

En gran medida. Yo he pasado por esa misma situación, sentir que no vas a poder retomar tu vida tras sufrir un accidente. Pero si cambias el chip y lo intentas, si te esfuerzas y luchas por ello, puedes alcanzar tus metas, tus retos, mejorar tu situación, y reinventarte. Es el mensaje que he tratado de transmitir siempre que he alcanzado algún reto deportivo, demostrar a otras personas en mí misma situación, que ellos también pueden hacerlo, que es posible, que no se rindan. Cada uno tendrá unos objetivos distintos, y los irán consiguiendo poco a poco. Puede ser algo simple como levantarse de la cama o  caminar, pero a medida que vayan avanzando, se sentirán motivados y con la fuerza suficiente para seguir creciendo.