María Bermejo: Toda una vida en KL katealegaia

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Mi nombre es María, he sido responsable del centro de Oñati durante 30 años. Ahora que comienzo una nueva etapa de mi vida, quiero, mediante estas líneas, compartir con todos vosotros y vosotras mi experiencia de vida en KL katealegaia.

Llegue a esta empresa, con 26 años, llena de ilusión y ganas de trabajar, con toda esa energía que da la juventud y la promesa de un proyecto de vida profesional nuevo.

En aquel entonces, Behar-Zana, era un taller, que como en otros municipios de la provincia, habían nacido con el esfuerzo de “Asociaciones de Minusválidos” y el apoyo de ayuntamientos; en aquel momento Behar-Zana, ya formaba parte de lo que más tarde sería conocido como Katea Lantegiak.

Desarrollábamos la actividad en un local cedido por el ayuntamiento con cuatro clientes principales y un equipo humano de unas 25 personas que funcionaban como una gran familia. Y realmente lo éramos, porque a pesar de la relación profesional, también se daba un ambiente de confianza y cercanía, ayudándonos entre nosotros siempre que podíamos con cualquier problema. Recuerdo que la relación con los clientes también era buena, pues me ayudaron a comprender cómo funcionaba la industria y cómo crecer a nivel profesional.

Con el desarrollo y el cambio, Katea también hizo apuestas de negocio que no salieron como se esperaba, pero gracias al compromiso de las personas y de la dirección, se logró encauzar la situación.

Un tiempo después Katea se fusionó con Legaia y nació la empresa que somos hoy. Como con todo lo nuevo, al principio hubo dudas e incertidumbre, pero aquí estamos y seguimos adelante porque siendo un equipo humano fuerte y estando unidos, se avanza, enfrentando todos los cambios que el futuro quiera traer.

En todos estos años, he visto mucho progreso y evolución en KL. Aumentamos el número de personas trabajadoras, construimos nuevos talleres, mejoramos la calidad del empleo y creamos nuevos departamentos para ofrecer a las personas trabajadoras más profesionalidad, protección y seguridad en sus puestos. Ahora somos un equipo de personas más cualificadas, más visibles y con un objetivo social claro; ofrecer empleo a personas con discapacidad en riesgo de exclusión sociolaboral.

Y pese a que estos últimos años la situación se ha visto afectada por la pandemia, el equipo humano de KL ha sabido estar a la altura, me he sentido apoyada y ayudada en todo momento, y a pesar de que mi etapa en KL termina, tengo claro que este gran equipo seguirá con éxito hacia adelante.

Ahora comienzo un nuevo camino, en el que intentaré disfrutar al máximo de mi familia y mis aficiones, como el punto de cruz, el ganchillo y la repostería.

Los que bien me conocen, saben que soy una persona sencilla y de lagrima fácil, aunque a veces de imagen de persona seria. Quiero haceros saber a todos y todas, que os tendré en mis recuerdos, igual que a aquellos que ya no están con nosotros.

A veces, comparo mi paso por KL con una playa, en la que cada una de las personas que he conocido, forman parte de la arena: a veces fina y suave; a veces como piedritas bajo los pies, pero todas necesarias. Todo ese conjunto, hace que la playa se vea bella. Ese es el equipo humano que engrandece a una empresa, un equipo humano que hace grande a KL katealegaia.