Hammou: Historia de Vida

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Hammou nació en Marruecos, pero desde hace 32 años vive en España. Salir de su Marruecos natal y buscar trabajo en España no fue fácil para él, atrás dejó a dos hijos que ahora luchan por sacar sus vidas delante de la mejor manera posible.

Hammou llegó a España a principios de los años 90, surcando el cielo en avión. En aquella época no había visados como ahora, cualquiera que quisiera buscar un trabajo y mejores opciones de vida, era bienvenido. Así comenzó su andadura, trabajando como jornalero en el campo allá donde necesitaban mano de obra directa. También se dedicó a la construcción, trabajando en obras en varias regiones del país. Con estos trabajos, Hammou fue aprendiendo castellano, ya que cuando viajó a España, no sabía hablar con soltura. Ahora habla con facilidad y entiende muy bien el castellano.

En 2013 Hammou llegó a Donostia y se instaló aquí, su idea era estar de paso un tiempo, pero finalmente se asentó. Los primeros 18 meses estuvo sin trabajo y viviendo en la calle intentando vender chatarra para poder comer. La vida en la calle es muy dura, así me lo hace saber. Aun y todo, Hammou tenía esperanzas de encontrar algo mejor aquí, y así fue. Gracias a la labor social de Cruz Roja, pudo alojarse en un piso en Irun y recibir ayudas y formación en diversos cursos dirigidos al empleo de personas. Así es como surgió la oportunidad de realizar una entrevista para trabajar en KL katealegaia, a través del Programa Landuz, un servicio de prestación técnica cuyo objetivo principal se centra en mejorar la empleabilidad de las personas en riesgo de exclusión sociolaboral como Hammou.

Su paso por KL katealegaia le brindó una muy buena experiencia, tal y como él mismo relata. Comenzó con un contrato de seis meses y estuvo un total de un año trabajando en el área de limpieza.

Su incorporación y asimilación del puesto no fue sencilla por la falta de experiencia que tenía en el sector. Desde KL se le dio apoyo con unas fichas visuales para ayudarle a gestionarse el tiempo y entender mejor sus funciones diarias ya que en ese momento, Hammou no sabía leer con soltura. Su progresión en el puesto fue muy positiva. Sus responsables en el taller supieron ser muy flexibles en su inicio y enseguida Hammou demostró ser una persona muy autónoma.

Además de aprender, también mejoró su castellano, tal y como puedo observar mientras habla. También mejoró la relación con el resto de las personas trabajadoras, por lo que se sintió siempre muy arropado y cuidado como uno más.

Hoy ha sido su último día de contrato. Él está feliz por la oportunidad que ha tenido de trabajar en KL katealegaia. Hammou sonríe mucho, pese a las adversidades, es una persona optimista y agradecida. Me cuenta que ya ha encontrado otro trabajo y que ahora vive en un piso en Donostia, no tutelado por Cruz Roja con otras personas en su misma situación.

Desde KL katealegaia, enviamos un mensaje de agradecimiento a Hammou y le deseamos lo mejor en esta nueva etapa que comienza.

Eskerrik asko guztiagatik Hammou.