Firas Hamdi – Historia de superación y fortaleza humana

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En el taller de KL Aretxabaleta me reúno con Firas Hamdi, un trabajador Sirio que entró a formar parte de KL a través del programa Landuz, el programa de DFG para el acompañamiento laboral a personas en situación de exclusión sociolaboral. Allí, me cuenta su Historia de Vida, una historia sobre la guerra, la capacidad de sobreponerse a las dificultades y la fortaleza del ser humano.

Firas comienza su relato recordando su vida en Siria. Recuerda que se graduó en la universidad en 2010 y desempeñó su labor como docente de física en una escuela secundaria de su localidad. Por desgracia, solo pudo ejercer como profesor 1 año, ya que, en 2011, como todos recordareis, estalló la guerra en Siria.

Las leyes del país obligan a combatir en el ejército a los varones que han cumplido la mayoría de edad, por lo que Firas, al igual que cientos de miles de sirios como él, decidieron dejar atrás su país y la guerra, y huyeron con sus familias.

Se desplazó con sus hermanos y su madre Irak en 2012, y allí estuvieron 4 años en el campo de refugiados kurdos más grandes de Kurdistán, Irak. Durante este tiempo Firas me relata cómo conoció a su actual pareja y como se casaron allí, también trabajó como profesor para los jóvenes y niños de Domiz hasta que en 2015 ISIS invadió la región kurda e Irak. En vista de la situación y del temor de que el conflicto armado se expandiera, Firas abandonó Irak junto con su familia y esposa, dirección Turquía.

En Turquía vivieron su peor experiencia. Firas me explica el motivo; él y su familia son Kurdos, es decir, una minoría étnica en Oriente Próximo que no se encuentra establecida en alguna forma de Estado Nación. Por diversos conflictos sucedidos en el pasado, la relación entre Turquía y los Kurdos es delicada, y prueba de ello fueron las terribles condiciones en las que tuvieron que vivir en Turquía.

Con tan solo 15 días de estancia máxima permitida, fueron alojados en una escuela, pero en palabras del propio Firas, aquello parecía un campo de concentración. Había mucho control policial, no se les permitía salir al exterior y las condiciones de higiene y alimentación dejaban mucho que desear. Acabados los 15 días, embarcaron rumbo a Salónica, Grecia.

El cambio fue a mejor, me confiesa, ya no había ningún atisbo de guerra, se respiraba tranquilidad. Por primera vez desde que comenzó su travesía en 2011, sentía que estaba a salvo. Estuvieron en Grecia un año, hasta que lograron entrar en el programa IMO y fueron trasladados a uno de los 22 países de la zona Euro que acogían a refugiados. Fue así como Firas y su mujer, vinieron a España.

Gracias al programa de Cruz Roja,  fueron acogidos temporalmente en Arrasate-Mondragón.

Y realizaron los trámites administrativos necesarios para iniciar un proceso de inserción en Arrasate; como el padrón municipal, la tarjeta sanitaria, carnet de la biblioteca, la inscripción en Lanbide o la tarjeta MUGI de transporte. Tras completar esta primera fase, se trasladan a residir a Eskoriatza.

Fue aquí donde Firas formó una familia junto a su esposa. Actualmente tienen dos hijos. Toda la familia tiene Protección internacional por tener aceptada la Protección subsidiaria, y en estos momentos poseen la Tarjeta de identidad de Extranjero, con permiso de residencia y trabajo.

Firas entró a formar parte de KL Aretxabaleta a través del programa Landuz, y además, continúa acudiendo diariamente a la EPA de Eskoriatza para asentar lo ya aprendido y avanzar en su conocimiento y manejo del idioma.

Para Firas, la oportunidad de trabajar de nuevo en un entorno seguro donde desarrollar sus habilidades y poder ganarse la vida junto a su familia es un motivo de felicidad. En este sentido agradece a KL katealegaia y a las personas de KL Aretxabaleta todo el cariño y la ayuda que le han ofrecido desde su incorporación. Gracias a programas como Landuz, se mejora la empleabilidad de personas como Firas, a través de su participación en acciones de desarrollo personal que giran en torno a la actividad productiva con el fin de favorecer su acceso al empleo.

Este es ahora su presente, y esta ha sido su historia de vida, una historia de superación y fortaleza humana.